Entrevista en el Diario ABC |
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Ficha técnica |
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Sociedad -
Salud |
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32.276 (17 de
abril de 2004) |
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N. Ramírez de
Castro |
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Desarrollo del artículo |
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El láser evita las secuelas
más comunes
de la cirugía de la próstata
La hiperplasia benigna se elimina sin ingreso y
sin molestias para el paciente
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La principal limitación de la vaporización
fotoselectiva es el tamaño de la glándula. En
los casos de mayor tamaño debe recurrirse a la
cirugía convencional.
El láser ha entrado también con fuerza en
la cirugía de la próstata. En Estados Unidos se
ha convertido en los últimos años en el tratamiento de elección para
aquellos varones que padecen hiperplasia benigna de próstata, un
crecimiento anormal de esta glándula que comprime la uretra e impide
el paso de la orina. En España, esta técnica se está introduciendo
tímidamente, pese a las ventajas que presenta.
El crecimiento
de la próstata cuando es benigno no es peligroso, pero complica
mucho la vida a quien lo padece. La presión de la próstata sobre la
uretra obliga a orinar con frecuencia y de manera urgente y una
acción tan natural como ir al baño puede convertirse en un auténtico
problema para quien lo padece.
Cuando los fármacos no funcionan, el
quirófano es la única opción. El láser o vaporización selectiva
elimina por completo el tejido de la próstata agrandado «con
anestesia epidural, sin sangrado y sin necesidad de que el paciente
ingrese en el hospital», explica el urólogo Santos Giménez Artieda.
Este especialista dirige junto al doctor Hernández Villaverde la
Unidad de Láser Prostático del Sanatorio del Valle de
Madrid (en la Clínica Santa Elena, desde el día 1 de
noviembre de 2005). |
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"Se reduce el tiempo de
recuperación de los tradicionales días
de ingreso a seis horas y con menos riesgos." |
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Las ventajas para el paciente son indudables, a su
juicio. «No hay cicatriz, porque el láser se aplica con un canal del
tamaño de un cabello a través de la uretra; el láser sella la zona
de intervención, por lo que se evita el sangrado y el paciente puede
reincorporarse a su actividad al día siguiente de la intervención».
El paciente también sale del hospital sin sonda urinaria, «y lo más
importante es que «prácticamente se elimina el riesgo de secuela»,
asegura el doctor Giménez Artieda. |
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Impotencia e
incontinencia
Entre los efectos secundarios más importantes
de la cirugía convencional se citan la impotencia y la incontinencia
urinaria total o parcial. En la cirugía abierta, la impotencia
aparece como secuela entre el 20 y el 30 por ciento de los casos, y
la incontinencia entre el 5 y el 8 por ciento de los operados. Las
técnicas endoscópicas reducen bastante este peligro, pero no llegan
a anularlo como el láser.
El tiempo de recuperación también varía
entre las tres técnicas, pasando de los tres días como mínimo de la
cirugía endoscópica a entre 6 y 24 horas con el láser. La principal
limitación de esta técnica es el agrandamiento excesivo de la
próstata. Si la glándula es muy grande, se opta por la cirugía
convencional. |
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