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Información para
pacientes portadores de sonda vesical |
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El hecho de que usted necesite llevar una
sonda vesical no tiene porqué suponer una
invalidez: con escasas y lógicas
limitaciones puede y debe mantener sus
actividades habituales como si no la llevase.
Tenga presente, eso sí, que deberá cambiarla
periódicamente, dependiendo del material de
la propia sonda (látex o silicona).
- Es importante el lavado diario de
la sonda, como si de una parte de su
cuerpo se tratara. Antes y después
de manipularla lávese las manos. Use
agua jabonosa para lavar genitales y
sonda, sin tirar de la misma, procurando
desincrustar las secreciones (normales)
que pueden acumularse a lo largo del
día, sobre todo entre el meato uretral y
la propia sonda.
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- Siempre es preferible utilizar
bolsas de recogida de orina, pero en
determinadas circunstancias puede usarse
tapón, debiendo tener, en éste caso,
exquisito cuidado higiénico en su
manipulación.
- Si se trata de bolsas, éstas deben
desecharse tras su llenado completo.
Sólo se pueden reutilizar aquellas que
van provistas de grifo en su
parte inferior para su vaciado, sin ser
desconectadas de la propia sonda. En
éstos casos las bolsas tampoco son
eternas y no deberán usarse
más de dos o tres días en el mejor de
los casos (orina limpia y transparente).
- La bolsa colectora debe permanecer
siempre por debajo de la vejiga:
en la pantorrilla con cintas elásticas
que existen para tal fin (bolsas de
pierna), o bien en el borde de la cama o
suelo (bolsas de noche). Se trata de
evitar que la orina retorne a la vejiga
desde la bolsa colectora.
- Las sondas llevan en el interior de la
vejiga un globo hinchado
generalmente de suero, con el fin de que
no se pueda salir fácilmente. Evite los
tirones de la sonda. Si por
accidente se produce un tirón y se
produce una pequeña hemorragia no se
asuste y beba más líquido del habitual.
Lo normal es que ceda en poco tiempo sin
problema.
- Para evitar sedimentos y arenillas que
pueden entorpecer el buen funcionamiento
de la sonda se recomienda beber lo
suficiente para que la diuresis sea en
torno a los 2 litros/día. Beba lo
suficiente para conseguir dicha
diuresis.
- No se obsesione con la sonda mirándola
constantemente. La orina sale poco a
poco. Solamente si pasa el tiempo y no
sale ni gota durante horas acuda a su
centro de urgencias más cercano.
- Es normal que el color de la orina
varíe, oscureciéndose con los
movimientos de la sonda o del
paciente, por el roce de la propia sonda
sobre la pared vesical. Tras unos minutos
de reposo la orina se aclara sin ningún
problema.
- Se pueden producir espasmos de la
vejiga con dolores de intensidad variable
en el bajo vientre, interrupciones
momentáneas de la salida de la orina o
rebosamiento de la misma alrededor de la
sonda. Generalmente estas situaciones,
puntuales, no requieren por lo general,
la ingesta de espasmolíticos/calmantes.
De requerirlos por la intensidad y/o
frecuencia de los mismos, póngalo en
conocimiento de su urólogo.
- Generalmente el portar una sonda
vesical es algo temporal, en la
espera hasta resolver el problema
obstructivo que obligó a ponerla, es
decir en la espera hasta una cirugía. Otras
veces el sondaje es permanente
pues existe alguna condición que impide
resolver el problema de base, en estos
casos es en los que hay que tener más
mimo en el cuidado de
la misma y en el ritmo de los cambios,
recomendándose antes y después los
mismos la toma de algún antiséptico que
recomendará su especialista.
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Datos de referencia
Autor: Dr. S. Giménez Artieda
Bibliografía: Consejos de elaboración propia.
Última fecha de revisión de este Artículo: 7-10-2002 |
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