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Artículo en Consumer.es (Diario del Consumidor) |
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Ficha técnica |
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Salud y
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18 de abril de
2004 |
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Redacción
Consumer.es (Diario del Consumidor) |
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Desarrollo del artículo |
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Los
urólogos destacan las ventajas del láser en la
cirugía de próstata
Esta técnica, que ya
se está introduciendo en España,
evita las
secuelas de la intervención convencional
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El láser ha
entrado también con fuerza en la cirugía
de la próstata. En Estados Unidos se ha
convertido en los últimos años en el
tratamiento de elección para aquellos
varones que padecen hiperplasia benigna
de próstata, un crecimiento anormal de
esta glándula que comprime la uretra e
impide el paso de la orina. En España,
esta técnica se está introduciendo
tímidamente, pese a las ventajas que
presenta.
El crecimiento de la próstata cuando
es benigno no es peligroso, pero
complica mucho la vida a quien lo
padece. La presión de la próstata sobre
la uretra obliga a orinar con frecuencia
y de manera urgente y una acción tan
natural como ir al baño puede
convertirse en un auténtico problema.
Cuando los fármacos no funcionan, el
quirófano es la única opción. El láser o
vaporización selectiva elimina por
completo el tejido de la próstata
agrandado "con anestesia epidural, sin
sangrado y sin necesidad de que el
paciente ingrese en el hospital",
explica el urólogo Santos Giménez
Artieda. Este especialista dirige, junto
al doctor Hernández Villaverde, la
Unidad de Láser Prostático del Sanatorio
del Valle de Madrid (en la Clínica Santa Elena,
desde el día 1 de noviembre de 2005).
Las ventajas para el paciente son
indudables, a su juicio. "No hay
cicatriz, porque el láser se aplica con
un canal del tamaño de un cabello a
través de la uretra; el láser sella la
zona de intervención, por lo que se
evita el sangrado y el paciente puede
reincorporarse a su actividad al día
siguiente de la intervención". El
paciente también sale del hospital sin
sonda urinaria, "y lo más importante es
que prácticamente se elimina el riesgo
de secuela", asegura el doctor Giménez
Artieda.
Entre los efectos secundarios más
importantes de la cirugía convencional
se citan la impotencia y la
incontinencia urinaria total o parcial.
En la cirugía abierta, la impotencia
aparece como secuela entre el 20 y el 30
por ciento de los casos, y la
incontinencia entre el 5 y el 8 por
ciento de los operados. Las técnicas
endoscópicas reducen bastante este
peligro, pero no llegan a anularlo como
el láser. El tiempo de recuperación
también varía entre las tres técnicas,
pasando de los tres días como mínimo de
la cirugía endoscópica a entre 6 y 24
horas con el láser. La principal
limitación de esta técnica es el
agrandamiento excesivo de la próstata.
Si la glándula es muy grande, se opta
por la cirugía convencional. |
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